56. Diferentes formas de añadir emoción a tu contenido (y por qué deberías)

Hoy vamos a hablar de las emociones, de cómo usarlas para añadirlas a nuestro contenido, de cómo añadir emoción al contenido que publicamos. Con esto me refiero a todo tipo de contenido que podamos crear como parte de nuestra estrategia de marketing, tanto publicaciones en Instagram con los textos que escribimos, carruseles, historias, vídeos para TikTok o Instagram, emails que mandemos a nuestra base de datos como newsletter, etc., cualquier tipo de contenido.

El número de seguidores importa, pero no importa tanto como la calidad de los mismos.

Hoy vamos a hablar de las emociones, de cómo usarlas para añadirlas a nuestro contenido, de cómo añadir emoción al contenido que publicamos y, con esto, me refiero a todo tipo de contenido que podamos crear como parte de nuestra estrategia de marketing, tanto publicaciones en Instagram con los textos que escribimos, carruseles, historias, vídeos para TikTok o Instagram, emails que mandemos a nuestra base de datos como newsletter, etc., cualquier tipo de contenido.


¿Por qué es importante hablar de las emociones?

Por varios motivos.

Uno de ellos es que nos ayudan muchísimo a humanizar nuestras marcas, nuestro marketing, todo lo que hacemos alrededor de nuestra marca

Hay mucha gente en marketing que nos lo ha ido repitiendo durante estos últimos años, que es necesario humanizar tu marca, mostrarte, etc y mucha gente piensa que humanizar una marca significa salir en vídeo en todas tus historias o que siempre aparezca tu cara. Y eso no tiene por qué ser necesario o imprescindible en todos los negocios o en todos los tipos de marcas.

Pero aparte de eso, independientemente de si lo queremos hacer o no, o forma parte de nuestra estrategia, hay otras cosas que podemos ir haciendo que humanizan nuestra marca y eso nos permite conseguir esa conexión mucho más fuerte con nuestros seguidores o nuestros potenciales clientes y al final diferenciarnos de la competencia, que nos recuerden, que estemos allí en su mente, que al final es el objetivo de toda nuestra estrategia de marketing y todo lo que luego nos ayude a vender. 

Además que cuando aprendemos a hacer esto y empezamos a inyectar esas emociones en el contenido, en lo que decimos, en lo que comunicamos, eso hace que nuestro mensaje o nuestra marca se recuerde mucho más, y esto lo podéis comprobar vosotros mismos con vuestros recuerdos:

Es mucho más fácil que recordéis lo que hicisteis un día concreto, si ese día o esa acción fue ligada a emociones muy fuertes, a un día que lo pasasteis mal de verdad o que pasasteis mucho miedo o mucha felicidad. Vais a recordar ese momento mucho más que un día en que simplemente seguisteis una rutina y no hubo ahí ninguna emoción predominante o muy intensa.

Con el marketing pasa lo mismo y por eso usar las emociones también nos va a ayudar a que nos recuerden más.

Ahora bien, tampoco hay que abusar de esto. 

Y aquí, con todo lo que os voy a contar ahora y los ejemplos que os voy a dar, tampoco la idea es que lo uséis todo y empecéis a usar todas las emociones diferentes, sino que siempre tenéis que tener presente como marca, cuáles son esas emociones que quieres que predominen, porque a lo mejor para alguien es risas, diversión, alegría y para otra marca a lo mejor es más inspiración, motivación, etc. 


Contrastando información – Estudio de Buzzsumo

He estado buscando algo de información, estudios más o menos recientes sobre esto, para daros algo de datos y no solo mi opinión, experiencia y lo que yo he ido probando y viendo, sino también algo de datos, y me ha parecido interesante especialmente un estudio que hizo buzzsumo.com, en el que analizaron muchísimas piezas del contenido para ver qué se compartía más a través de Internet. Analizaron específicamente cuáles eran las emociones que más predominaban en ese contenido para sacar la conclusión de relacionar las emociones con el hecho de si el contenido se compartía más o menos.

El resultado fue bastante interesante, porque lo que salió de aquí es que, por ejemplo, las emociones que más hacen que el contenido se comparta son el asombro, las risas, la diversión, la alegría. Y bastante por debajo tenemos la ira o el enfado. Y, en último lugar, casi tenemos emociones como la tristeza, que no quiere decir que no funcionen, pero hacen que el contenido se comparta menos que esas sensaciones o sentimientos mucho más positivos. 

Se ve claramente que los contenidos que van acompañados de una emoción positiva y fuerte se comparten mucho más que los negativos. 

Pero independientemente, como os he dicho antes, lo primero de todo es saber cuáles son esas emociones que queremos que asocien con nuestra marca. 

 

Conocer a nuestro público

También es importante conocer a nuestro público, y no solo para esto. Si habéis escuchado bastantes episodios del podcast, ya sabréis que esto lo voy repitiendo porque la base es conocer al público al que nos dirigimos. Eso marcará un poco la estrategia de contenido que tenemos que seguir, porque por ejemplo, si queremos usar la emoción de la risa, de la alegría o dar ese tipo de sentimientos a través de nuestro contenido, no es lo mismo que tengamos un público súper joven, que un público de 60 años.

Estoy segura de que a muchísimos os ha pasado y a mí la primera, que a veces ves un vídeo, te hace gracia y tienes a tu madre al lado, se lo enseñas y ella o no lo pilla o no le hace gracia o sin más. En cambio luego en el típico grupo de familia con nuestros tíos, nuestros padres o quien sea, envían un vídeo que a ellos les hace muchísima gracia, y tú lo ves y te quedas igual. 

Entonces, con este simple ejemplo esto también pasa y es importante saber a qué audiencia nos estamos dirigiendo, porque eso también marcará mucho el tipo de contenido que hacemos, si hacemos un tipo de memes u otro, si usamos un tipo de reels u otro, etc. Así como qué temas tocamos, qué hacemos para provocar esa emoción que queremos provocar.

 

Ejemplo

Si la emoción que queremos no es la risa, sino que es más el enfado, la ira, etc, que también puede ser una buena opción si queremos hacer algo así más viral o que tenga cierto alcance un tema de machismo, por ejemplo, pues no será el mensaje igual de potente para alguien que está en una generación que ha crecido con el machismo mucho más instaurado que con una generación de hoy en día. 

Quiero puntualizar que aquí estoy generalizando, pero con un ejemplo así más al extremo, para que entendáis la idea y luego lo sepáis aplicar en función de vuestros casos

No es lo mismo que hagamos un mensaje enfadándonos o comunicando algo que nos incomoda, como el machismo o la diferencia o la falta de igualdad entre hombres y mujeres en ciertos aspectos. No causará el mismo impacto, por ejemplo, en alguien joven que a lo mejor en alguien de generaciones que han crecido y ya lo tienen como mucho más normalizado por decir algo.


Lo que debemos determinar

Y después de tener esto claro, lo primero que tenemos que determinar para saber qué emoción nos interesa usar es qué acción vamos a querer que realicen esas personas que verán ese mensaje, esa publicación, ese email o lo que sea. 

Por ejemplo, si lo que queremos es causar una acción de que «hagan clic en ese título o en ese mensaje y luego vayan a nuestro blog y se lean el artículo entero». Pues allí podríamos utilizar la emoción o crear esa curiosidad que fuerce a ese usuario a hacer click, a ver el resto del post, etc. 

Si queremos expresar nuestra opinión o queremos posicionarnos en un tema concreto y queremos conectar con ese público para que acepte nuestra posición o entienda nuestra posición, entonces queremos provocar empatía.

Si queremos usar, por ejemplo la tristeza que parece que al ser una emoción así más negativa no es recomendable utilizarla, porque obviamente nadie quiere que asocien su marca a un sentimiento como la tristeza. Pero puntualmente sí que a lo mejor nos puede ayudar porque queremos generar esa empatía y conexión con nuestra audiencia para que luego haga una acción, apoye una causa o lo que sea. Podemos utilizar como una historia que tenga un final ahí agridulce o un momento en el que lo hemos pasado mal, o que ha habido algo que no ha funcionado como pensábamos y podemos usar de forma súper puntual esa emoción de la tristeza con el objetivo de generar esa empatía, esa conexión y luego ya que se realice una acción.

 

Cómo incluir las emociones en nuestro contenido 

Y seguramente te estarás pensando pero, ¿cómo lo llevo a la práctica? 

Hay varias maneras.

 

Utilizar palabras específicas según la emoción que quieras generar

Y si quieres tener cuidado o seleccionar estratégicamente las palabras que vamos a usar en función del sentimiento o la emoción que queramos provocar, aquí os doy algunos ejemplos rápidos:

  • Si queremos generar curiosidad, podemos usar palabras como: secreto, lo que nadie te cuenta. 
  • Si queremos generar urgencia, podemos usar palabras tipo: limitado, rápido, aprovecha. 
  • Si queremos generar confusión, podemos usar palabras tipo: estresado, atrapado, paralizado. Son palabras que evocan esa sensación y te trasladan hacia ese sentimiento que queremos conseguir. 
  • Si queremos utilizar la emoción de la ira, podemos usar palabras tipo: desagradable, indignante, espantoso. 
  • Si queremos generar la sensación de seguridad, podemos usar palabras tipo: fácil, transparencia, auténtico.
  • Con la felicidad, palabras tipo: vibrante, emocionado, a gusto. 
  • Para la inspiración podemos usar palabras tipo: motivado, ansioso, atrevido.
 

Y así mil ejemplos que os podría seguir dando, pero para que veáis la idea de:

Primero saber qué es lo que queremos provocar y luego ya cuidadosamente elegir esas palabras que son súper palabras, porque no solo ayudan a formar ese mensaje, sino que también provocan o nos ayudan a generar esa emoción en quien lo está leyendo o quien lo está escuchando.

 

El poder de contar historias

Y luego también la otra manera de provocar estas emociones a través de nuestro contenido, es el poder del contar historias. Y no tiene por qué ser algo así muy grande, pueden ser simplemente utilizar esas anécdotas del día a día, cosas que nos han pasado de nuestro pasado, de nuestra propia experiencia, etc. Todo lo que sea contar una historia que tiene un personaje, que hay una situación inicial y un desenlace, de allí podemos sacar una idea, una conclusión, una moraleja, lo que sea.

Todo esto funciona muy bien y obviamente en función de la emoción que queremos que predomine, vamos a seleccionar una historia, una anécdota u otra. 


Marketing emocional

Si buscáis información al respecto de todo lo que es el marketing emocional, de usar las emociones como parte del marketing, tanto en estudios oficiales que se han hecho, como si buscáis artículos en blogs y demás, toda la información como que se repite un poco y tiene siempre los mismos ejemplos. Ponen ejemplos de campañas de Coca-Cola, de Apple, de Nike, etc Y siempre hay como ese gap o esa necesidad que yo veo de poder llevar esas estrategias de marketing, esos mismos principios del marketing y aplicarlos a una persona sola, que tiene un emprendimiento o que vende un producto o servicio a través de simplemente su Instagram, su blog o la plataforma que sea. 

Entonces, para que veáis también ejemplos de cómo se podría conseguir eso sin tener que hacer grandes campañas, ni tener grandes presupuestos, ni ser grandes marcas, por ejemplo:


Ejemplo 1

Con la emoción de la alegría, la simple diferencia cuando vas a realizar el lanzamiento de un producto o un servicio nuevo, de hacer un simple post con todos los detalles, así como muy lógico, pero hacer eso y ya está, o, por el contrario, hacer también una serie de historias o un vídeo en el que tú te muestres radiante, feliz y empieces con palabras tipo «estoy encantadísima», o «por fin os puedo anunciar…», «estoy súper feliz de poder anunciaros por fin»,… Luego les hablas de lo que vas a anunciar, que no tiene por que ser un producto, puede ser cualquier cosa, pero el hecho de inyectar allí esa emoción que queremos provocar o que queremos comunicar nos puede ayudar mucho a que ese post pase de tener cero interacción, a tener más respuestas, más compartidos, etc. 

 

Ejemplo 2

La tristeza no tenemos por qué eliminarla completamente, podemos usarla de forma puntual. Se explicar un momento de vulnerabilidad o algo que fue más o menos duro. De hecho yo, puntualmente, también comparto esos momentos agridulces, momentos difíciles, y eso crea esa conexión de la que hemos hablado antes y también puede funcionar muy bien.

 

Ejemplo 3

Si con nuestro mensaje o como parte de nuestros valores queremos mandar un mensaje de que la gente valore lo que tiene o recuerde la importancia de algo determinado en su vida, a lo mejor a través de una historia o de una anécdota más o menos triste o agridulce, podemos reforzar esos valores o recordarles la importancia de valorar X dependiendo de lo que sea y lo que aplique según vuestro sector.

 

Ejemplo 4

Otro también bastante fácil es el tema de la ira, el enfado, el simple hecho de compartir una queja. En historias de vez en cuando comparte algo y quéjate, date la oportunidad de quejarte, que no tiene por qué ser siempre todo el mundo de yupi.

Claro que queremos transmitir emociones positivas predominantemente con nuestra marca, pero un día al mes o un día cada X, pues permítete el mostrar algo en historias. 

Por ejemplo, en mi caso, lo que he hecho alguna vez es mostrar la realidad de los mensajes que tenemos que aguantar a veces. La mayoría son súper bonitos y positivos y demás, pero siempre hay alguno, y a lo mejor un mensaje basta para fastidiarte el día o darte un bajón. Pues el simple hecho de compartir eso, un día también te puede ayudar a generar esa conexión y esa concienciación, etc. y también te ayuda a reforzar esos valores.

 

Ejemplo 5

También podemos jugar con la emoción del deseo, ya sea mostrar algo atractivo, sobre todo si tenéis un negocio en el que la parte visual es importante, yo que sé, tipo viajes, un hotel de lujo, un producto que se vea con los propios ojos, ropa,… Todos estos temas que a través de las imágenes podemos generar esa emoción de desear algo o si es el caso de que no tenemos un producto o nada que mostrar, podemos jugar y provocar la misma emoción a través de recrear una situación, como os he dicho a veces a través de las tendencias de reels y TikTok y demás o memes incluso nos ayudan a generar esa emoción a través de recrear una situación. 

Por ejemplo, en mi caso, uno que hice que funcionó súper bien, era la sensación después de saber que tienes todo el contenido del mes ya planificado y programado. Eso al final no es una imagen como tal, pero sí que en tu mente estoy recreando una situación y te estoy generando ese deseo de «yo también quiero conseguirlo, yo también quiero tener esa sensación». 

Podemos utilizarlo independientemente de lo que vendamos y de cuál sea nuestro sector, por lo tanto, ya veis que hay un montón de técnicas, tácticas o formas diferentes de incluir esas emociones que son súper importantes añadirlas a tu contenido para que no se convierta en un contenido más, igual que los tropecientos otros posts que también hay dentro de tu sector y conseguimos esa conexión, esa diferenciación, etc. 

Y ya veis, existen diferentes formas de hacerlo, diferentes técnicas:

  • Podemos utilizar storytelling
  • Tendencias de reels 
  • Tendencias de TikTok
  • Memes
  • …..

 

Pero siempre sabiendo esto, la base que hay detrás y por qué funciona. Entender las bases y las estrategias. 

Y no tenéis por qué pensarlo desde cero, si estáis suscritos al Kit de Contenido, la membresía mensual en la que os envío cada mes un calendario lleno de propuestas actualizadas para cada mes, ya me preocupo yo de incluir todo esto que os he ido contando, los diferentes ejemplos y aplicaciones concretas ya lo incluyo yo en las diferentes propuestas, tanto de reels, como en historias, etc., para que tengáis una estrategia completa, redonda, que podamos potenciar al máximo vuestra presencia en redes sociales y que os ayude con todos los objetivos que decimos siempre. 

Espero, como siempre, que os haya ayudado y que hayáis terminado el episodio con algunas ideas que podéis aplicar a vuestras cuentas a partir de ahora.


Lo primero que tenemos que determinar para saber qué emoción nos interesa usar es qué acción vamos a querer que realicen esas personas que verán ese mensaje, esa publicación, ese email.

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