29. Lo que estoy haciendo para dejar atrás el perfeccionismo

Este episodio es una reflexión sobre mi caso personal, mi situación ahora mismo y quizá el punto en el que estés tú.

 

En el episodio de esta semana quiero hacer una segunda parte del episodio número 22, en el que respondía a la pregunta que recibo tantas veces de si «debería publicar todos los días, debería aumentar mi frecuencia de publicación porque creo que es lo que necesito o creo que mis resultados dependen de que yo esté publicando demasiado poco contenido o que aumente ese volumen». Hablamos de todo eso y os di una perspectiva.

Hoy quiero daros no la contraria, pero sí una perspectiva un poco diferente, para que una vez hayas escuchado los dos episodios, reflexiones y veas cuál es de las dos situaciones, la que se adapta más a lo que tú necesitas.

Aquí nunca encontrarás unas fórmulas mágicas, ni yo te diré exactamente que tienes que hacer una cosa de una determinada manera, porque al final no conozco tu negocio.

Mi objetivo siempre será invitarte a pensar, darte diferentes perspectivas, para que puedas llegar a la conclusión de qué es lo que necesitas en cada momento, ya que tú eres quien mejor conoce tu negocio y sabes el punto en el que te encuentras.

Por eso digo que, aunque este episodio a priori pueda parecer que es como contradictorio o todo lo contrario a lo que comenté en el episodio 22 – ¿Deberías publicar todos los días?quiero que lo veas como perspectivas diferentes para que tú reflexiones y veas en tu caso concreto cuál es la que se acerca más a lo que tú podrías necesitar.

Este episodio es una reflexión sobre mi caso personal, mi situación ahora mismo y quizá el punto en el que estés tú.

En mi caso, si lo simplificáramos mucho y dividiéramos a los emprendedores o a todas las personas que están creando contenido para dar a conocer su negocio online en Instagram o en la plataforma que sea con el objetivo de utilizarlo como herramienta de marketing, podríamos dividir en dos extremos:

1. Las personas que están publicando sin una estrategia clara y todo el tiempo que tienen en lugar de parar un poco y pensar la estrategia:

  • qué es lo que están haciendo
  • qué es lo que funciona
  • pensar en a quién se dirigen
  • qué quieren conseguir
  • trazar un plan.

Digamos que las personas que se encuentran en esta situación, no pueden parar de publicar porque creen que lo que necesitan es estar publicando cada vez más contenido, pero no ven resultados, y termina siendo un círculo vicioso.

Todo lo que cuento en el episodio 22, iba más para este tipo de personas o las personas que se encuentren en esta situación.

2. En el otro extremo tendríamos a personas o emprendedoras con un problema más de perfeccionismo, que se paralizan mucho a la hora de crear contenido o dedican demasiado tiempo a cada pieza de contenido. Dudan mucho a la hora de si publicar una cosa o si no será suficiente y digamos que estaríamos aquí los overthinkers que se suele decir. Y en mi caso personal, yo tiro más hacia este este extremo, digamos.

Este episodio va a ir más enfocado a este segundo caso, en el que os cuento de forma más personal lo que yo he estado haciendo, cómo he detectado que estoy en esta situación y al igual que yo, existen muchas emprendedoras que conozco que también se encuentran en esta fase.

 

Creencia: el valor es algo subjetivo 

En primer lugar, una cosa que he empezado a decirme a mí misma y a trabajar la creencia de que el valor es algo subjetivo. Ya sé que yo os lo digo siempre, pero a veces el que sepamos la teoría o que veamos muy claro las cosas cuando analizamos negocios de otro o cuando tenemos que dar consejos, no quiere decir que en nuestro negocio siempre todo lo hagamos a la perfección y no haya nada que mejorar.

Por eso no tengo ningún miedo de aceptar o contar este tipo de cosas y dar un poco de visibilidad a lo que yo estoy mejorando día a día dentro de mi propio negocio. 

Recordad siempre que el valor es algo subjetivo.

Estamos tan acostumbrados a escuchar que tenemos que aportar valor…. y todo eso está muy bien, pero a veces nos dejamos llevar y nos olvidamos de que una pieza de contenido, una frase que digas, cualquier cosa puede aportar valor a una persona y a otra viendo el mismo mensaje no aportale nada o simplemente no llamarle la atención.

Una cosa que para nosotros es un post que nos hemos sacado de la manga en 5 minutos y que nos puede parecer una chorrada, o que quizá no valdría la pena publicar o tiene menos valor que otras publicaciones, para otra persona que a lo mejor no está en esa fase que tú tienes en mente, a lo mejor es un clic mental y le cambia la vida o la forma de ver lo que sea.

Esto es algo que yo me estoy recordando actualmente y me está ayudando mucho, y es que el valor es algo subjetivo y nunca sabemos si ese post que nos estamos pensando tantas veces, si publicar o no, el clic que puede tener en alguien o que puede ser exactamente lo que una persona necesita para dar ese paso, para escribirte, para comprarte, para tomar una decisión que lleve a ciertos cambios, etc. 

 

Mi propio reto: crear contenido sin tanta estrategia

Partiendo de esta reflexión, de esta creencia, durante este mes de enero me he retado a mí misma a publicar y crear contenido sin tanto filtro, «sin tanta estrategia».

Y aquí quiero hacer una aclaración:

Que yo diga que estoy publicando sin tanta estrategia y dejándome fluir o improvisar incluso, es porque yo me lo puedo permitir, al igual que a lo mejor muchas de vosotras.

Esto me lo puedo permitir porque tengo muy claro a quién me dirijo, cuál es mi público o porque tengo algo que estoy vendiendo que funciona, que a la gente le interesa y que tenga un negocio en marcha y todo está funcionando. Estoy en una fase en la que me puedo permitir esta experimentación y cierta flexibilidad.

Por eso te decía al principio de este podcast que es importante que tú sepas o reflexiones sobre el punto en el que estás tú y qué es lo que más te conviene.

 

En qué consiste mi reto

Para entrar un poquito en más detalle en lo que yo estoy haciendo o en qué consiste este reto que me he autoimpuesto a mí misma, que, como os decía, el objetivo final es dejar de tener tanto filtro y dejar un poco atrás el perfeccionismo.

Y es que yo misma me he dado cuenta de que con toda la competencia que hay en el sector de marketing digital y con mi objetivo de ser diferente a los demás, de no estar repitiendo la misma información que tanta gente o tantos otros profesionales también están dando, con «mi obsesión de ser diferente», de posicionarme como referente y tener mi propia voz y autenticidad, a la vez me ha llevado a una exigencia que me he puesto yo misma de que cada post que publicaba, tenía que ser como prácticamente una obra de arte que dejara a la gente con la boca abierta.

Y eso se aleja un poquito de la creencia que decíamos al principio, que el valor es algo subjetivo y estaba cada vez enfocándome más a un cliente ideal o una persona que ya tiene bastantes conocimientos o que es como muy exigente y olvidándome de vez en cuando de dar ese contenido un poco más simple, más básico, más de día a día para esas personas que a lo mejor están en una fase más inicial o me acaban de conocer, etc.

 

Perfeccionismo: cómo salir de este bucle 

Lo que me ha ayudado a salir de este bucle de perfeccionismo y de auto exigencia es retarme a publicar más contenido, pero desde la regla de no dedicar tanto tiempo o mucho menos tiempo a la creación de cada post, obligarme a sacar:

  • un post en no más de 10 minutos
  • unas historias en no más de media hora
  • un reel en no más de 15 minutos

Las semanas que llevo poniendo en práctica esto, ya he notado resultados y que cada vez me sale más fácil o tengo menos diálogos internos de: «este post no va a ser suficiente».

En muchas de las publicaciones que he hecho estos días o historias, he estado a punto de decir: «no Patricia, este post no es suficiente o no cumple con tus estándares de valor o de calidad de publicaciones» y me he obligado a publicarlo igualmente dudando de si gustaría, si no y lo que decía se confirma: el valor es totalmente subjetivo. 

Algunas personas no harán ni caso a uno de los posts, otras les resonará muchísimo esas frases, esas palabras. Y al final cada persona resonará, le interesará o le llamará la atención un tipo, un formato, un estilo de comunicación diferente y que lo que podemos hacer para llegar al máximo número de personas, de nuestra comunidad, es ir variando e ir experimentando. 

Y ojo, con eso no quiere decir que, a partir de ahora, no vaya a recomendar hacer nunca más un calendario de contenido o programar tus publicaciones con antelación. No estoy diciendo que ya no recomiende nada de eso. En cada caso, en cada situación, vas a necesitar unas cosas u otras, un ejercicio, una forma nueva de hacer las cosas en función de lo que quieras conseguir.

Yo me había propuesto dejar atrás ese perfeccionismo y lo he estado haciendo con este pequeño ejercicio. Pero no quiere decir que nunca más vaya a planificar mi contenido. De hecho, una vez termine este ejercicio y haya conseguido mi objetivo, a lo mejor paso a una fase de combinar un poco el calendario o la planificación y dejarme también espacio para esa improvisación del día a día. Pero como digo siempre, teniendo en cuenta los recursos, el tiempo que tiene cada uno y la situación en la que nos encontramos.

 

Conclusión

Si te sientes más identificado con todo lo que comentamos en el episodio anterior, en el 22, que, si no las he escuchado, ve a escucharlo ya para que entiendas toda esta reflexión, si a las preguntas que te hacía en ese episodio contestaste que sí, entonces quizá lo que necesitas es darte ese permiso para experimentar, para probar y disfrutar un poco más del proceso y de todo tu marketing y que, en definitiva, lo que siempre decimos de: calidad antes que cantidad.

Pero como todo, siempre es relativo.

Y aunque no estamos diciendo que ahora tengas que chutar cualquier pieza de contenido o publicar cualquier cosa, (porque al final tenemos un negocio, tenemos unos valores o unos estándares que queremos seguir cumpliendo), pero dentro de eso, si detectamos que quizá necesitamos desarrollar un poco más la parte de la flexibilidad, la creatividad, el no ponernos tantas barreras a nosotros mismos a la hora de mejorar en nuestro marketing, pues ese es el mensaje de este episodio.

Reflexiona sobre en qué punto te encuentras y cuál de las dos perspectivas es la que necesitas adaptar o adoptar en este momento. Y estaré encantada de que me cuentes tus reflexiones si me quieres escribir por Instagram, ya sabes que me encanta saber cuándo escucháis el podcast y si habéis aprendido con él u os ha servido, así que ¡os espero!

Recuerda: el valor es algo subjetivo.

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